La revista de historia militar “Desperta Ferro”, es un auténtico vivero de jóvenes talentos en pintura e ilustración. Si en su día descubríamos a través de esta publicación el magnífico trabajo de José Daniel Cabrera o de Mikel Olazabal, hoy le toca el turno al gallego Pablo Outeiral y a sus dibujos e ilustraciones.
Outeiral, nació hace 31 años en la localidad costera de Boiro (A Coruña), cursando estudios de Ilustración en la Escuela Superior de Artes Plásticas “Pablo Picasso” de A Coruña, centro por el que, en su tiempo, pasaron artistas como Víctor Morelli o Román Navarro, viejos conocidos de este Espacio.
Apasionado de la historia, no hace mucho que decidió intentar vivir del mundo del Arte, compaginando, en la medida de lo posible, sus dos pasiones. De esta manera, primeramente fue la Editorial Almena quien le otorgó la confianza de ilustrar el ejemplar de la serie “Guerreros y Batallas” Baécula e Ilipa, continuando con El asedio de Harleem 1572 -1573 y La Batalla de montaña Blanca 1620, estos últimos, novedades próximamente.
Posteriormente ha sido, la anteriormente citada “Desperta Ferro”, la revista que ha apostado por Pablo Outeiral y sus colaboraciones, por lo que es habitual en los últimos números, ver complementados interesantes artículos con los trabajos de este joven y prometedor artista.

Su dibujo, rico en matices, varía entre el realismo casi fotográfico, al trazo “comic”, estilo en el que se nota se encuentra cómodo. Sus primeros trabajos con lápiz, pluma o pincel, con tintas y aguadas, ha dejado paso al uso, cada vez más frecuente del color, ya sea con acuarela, óleo o con técnicas de coloreado digital. Su seguridad en el trazo, el inmejorable equilibrio entre la representatividad y la expresividad, su dominio de la composición y el delicioso manejo del blanco y negro hacen de él un artista con un prometedor futuro.

Como buen freelance, Outeiral ha explorado diversos campos artísticos, realizado murales, incursiones en fanzines y comics, pintura y encargos particulares, pero casi siempre bajo el prisma de la historia, auténtico motor de su trabajo.




