arte militar
El siglo XIX, como hemos dicho en varias ocasiones, fue excepcionalmente rico en manifestaciones artísticas de índole histórico. El nacimiento y desarrollo de la prensa escrita, la turbulencia de este período, lleno de grandes acontecimientos políticos y militares, y el auge de una nueva identidad nacional, propició que numerosos artistas dedicasen su talento a plasmar, de una u otra manera, la historia de España.
Al amparo de estos tiempos, donde el desarrollo industrial de la imprenta tendría una gran importancia, nacían los primeros libros de historia de uso popular y profusamente ilustrados. Así, Serafín María de Sotto (Conde de Clonard) publicaba los Álbumes de la Infantería y Caballería española (1861), Manuel Giménez González sacaba a la luz El Ejército y la Armada (1862) y Francisco Barado, entre otros, hacía lo propio con Museo Militar (1882) y La Vida Militar en España (1888) ambos ilustrados por Josep Cusachs.
Pero fue Antonio Pirala Criado (1824-1903) quien documentó de manera más precisa y exhaustiva lo de convulso que el siglo XIX tuvo, almacenando datos y documentos de todas las procedencias -dada su amistad con los principales protagonistas militares y políticos de su tiempo- para a continuación plasmarlo en varias obras, hoy en día consideradas fuente indispensable para el conocimiento profundo de aquella época.

Los tres tomos de Historia de la Guerra Civil y de los partidos Liberal y Carlista; corregida y aumentada con La Historia de la Regencia de Espartero (1868), y los cinco volúmenes con La segunda parte de la Guerra Civil: Anales desde 1843 hasta el fallecimiento de Don Alfonso XII (1875), conforman su legado más importante.
Además, apoyando a dichas obras encontramos la parte gráfica: una colección de más de cincuenta grabados, la mayor parte de ellos firmados por Alaminos, que ayudan a sumergir al lector en una apasionante lectura.
Del ilustrador y grabador Juan de Alaminos, natural de Baeza (Jaén), poco o nada sabemos. A parte de ilustrar la obra de Antonio Pirala (sin que tristemente le dedique una sola línea en toda ella), tan solo se le conocen dibujos para el Quijote. La obra de este artista para “el Pirala” no se puede catalogar de obra de arte, si bien su dibujo entre el apunte de campo y lo naif, entre lo infantil y lo documentalista, en cualquier caso fresco y colorista, constituye una magnifica fuente de información para estudiosos y uniformólogos, siendo citado en infinidad de tratados posteriores.
He querido con el recuerdo de este artista, reconocer el trabajo de muchos dibujantes, ilustradores y grabadores del siglo de la revolución gráfica, siendo el primero de una pequeña lista a mostrar. De momento, para quien este interesado, he añadido a la colección de obras de “La Pinacoteca” unas cuarenta ilustraciones de Alaminos. Que las disfrutéis.