viernes, 25 de noviembre de 2011

La tierra del Cid

Durante los próximos 9, 10 y 11 de diciembre tendrá lugar en Burgos el concurso de modelismo que la Asociación de Modelismo Estático de esta ciudad castellana celebra cada dos años. En su sexta edición, el denominado “Certamen Tierras del Cid”, es un acontecimiento consolidado en el circuito de concursos españoles, por el que pasan algunos de los modelistas más reputados del país.


Uno de los aspectos que hacen de este certamen un evento especial y diferente a los demás, es la apuesta del propio Ayuntamiento de Burgos por enaltecer su propia historia, convocando un premio especial -dotado con mil euros- a la mejor obra de temática española, dando preferencia a aquella dedicada a la historia de la ciudad.
Rodrigo Díaz de Vivar –El Cid-, fue el protagonista de este premio en la última edición, obra presentada a concurso por el artista hispano-argentino Julio Cabos, y que representa al héroe castellano a caballo sosteniendo en su hombro una lanza; siendo finalista una preciosa escena del juramento de Santa Gadea, con El Cid también de protagonista.


Es indudable la fuerza de atracción que tiene este personaje en la historia de Burgos, prueba de ello son sus constantes representaciones artísticas por la ciudad y provincia. La más conocida es sin duda la escultura de bronce que preside la plaza del Mío Cid, obra de Juan Cristóbal González Quesada (1897-1961), pero también son reseñables los murales dedicados al Campeador en la Diputación Provincial y en el Arco de Santa María, ambos de José Vela Zanetti (1913-1999), el monumento de Antonio Fuentes en Vivar del Cid, el de Ángel Gil en Mecerreyes, el busto de Fernando Hernando, la escultura de Félix Alonso González, o la pintura “el Cid y doña Ximena” de Marcelino Santamaría, todas pertenecientes al Ayuntamiento de Burgos.


Sin llegar a tocar lo que a la literatura española ha significado, la iconografía de Rodrigo Díaz de Vivar es muy extensa. Existen monumentos a su persona en Madrid, Valencia, Sevilla, Poyo del Cid (Teruel), en Buenos Aires, y hasta en Nueva York. Escultores contemporáneos como Juan de Avalos, Sergio Blanco, José Álvarez Cubero, Luis Moreno Cutando o Antonio Colmeiro han contribuido a que su memoria y hazañas permanezcan vivas hoy en día.


Pero no solo la pintura y escultura se ha nutrido del Cid como recurso artístico; ilustradores como Antonio Hernández Palacios o José Moran lo han llevado al comic, se han editado sellos a su memoria, e incluso sus aventuras han sido trasladadas al cine y a la televisión en forma de dibujos animados. El miniaturismo militar no podía ser menos, y modelistas como Juan Carlos Ávila, José Manuel González o Angel Terol han creado a lo largo de los años distintas versiones para diversas marcas comerciales.


Sin lugar a dudas, algunas de estas miniaturas se podrán admirar en el próximo certamen de Burgos -cita altamente recomendable-, al igual que a sus hermanas mayores: las esculturas y monumentos dedicados al Cid Campeador que jalonan la bella capital castellana.

viernes, 11 de noviembre de 2011

El realismo de Mikel Olazabal

La magnífica publicación española Desperta Ferro es una autentica cantera de nuevos valores para la ilustración y la pintura histórica. Si hace un tiempo nos descubrían el trabajo de Daniel Cabrera Peña, o relanzaban la obra de Ángel García Pinto, ahora nos van a sorprender con su último fichaje: Mikel Olazabal Rodríguez, y su pintura hiperrealista.

Nacido en 1977 en Vitoria -ya desde niño con una clara vocación pictórica- Olazabal cursa estudios en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Vasca (1995-2000). Terminada la carrera, decide afianzar sus conocimientos en los EEUU, y tras una estancia de cinco años en Nueva York recorriendo escuelas, talleres y fundaciones, regresa a España para exponer individualmente por primera vez en Pamplona.


Partiendo de una técnica del dibujo sobresaliente, Mikel Olazabal nos introduce en una pintura al óleo de tonos apagados, predominando en su obra el paisaje real u onírico y los ambientes de ensoñación, sin renunciar por ello a las figuras humanas, las cuales recrea con una impresionante fidelidad.


Apasionando de la figuración, el estilo realista que practica conlleva el que el público busque la exactitud en las formas, algo que no disgusta a nuestro artista, quien intenta superarse con cada obra. Prueba de ello, y de su gusto por la mitología, el clasicismo y el mundo antiguo, son sus últimos trabajos de corte histórico, obras que desde aquí aplaudimos como aficionados que somos, y animamos a que sean más, que no mejores.


El especial que Desperta Ferro ha preparado sobre la Guerra de los Treinta años, y que verá la luz a finales de este mes, contiene las primeras y expectantes colaboraciones del artista vitoriano con esta publicación, en la esperanza de que esta relación sea fructífera y lo más duradera posible.


Por último, reseñar que la información y las fotografías aquí plasmadas, han sido recogidas de la página web del propio artista, la cual os animo a visitar.

viernes, 4 de noviembre de 2011

La maleta mexicana

Así se titula la exposición fotográfica que en estos días, y hasta el 15 de enero, se puede ver en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. Dedicada a mostrar el redescubrimiento de negativos inéditos sobre la Guerra Civil Española de los míticos fotógrafos Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour, la muestra de dichas imágenes constituyen un testimonio gráfico excepcional de la contienda y de nuestra historia más reciente, siendo a juicio de los expertos, el más importante conjunto de negativos recuperados del siglo XX.


La historia de “la maleta mexicana” es muy curiosa. En 1939, ante el avance implacable del fascismo, Robert Capa abandona su estudio fotográfico de París y huye a los Estados Unidos. Su colaborador, Tchiki Weiss, salva 3 cajas con 4.500 negativos de imágenes realizados durante la Guerra Civil por el propio Capa, David Seymour y Gerda Taro, los grandes maestros del fotoperiodismo de guerra. Desaparecida durante décadas, fue localizada en una maleta en México, y ahora, gracias a la tenacidad del International Center of Photography para recuperarla y hacer público su contenido, el MNAC presenta parte de este valioso material fotográfico por primera vez en España.


Los rollos de negativos expuestos permiten contemplar las series completas a las que pertenecen algunas fotografías publicadas en su momento por prestigiosas revistas como Life, Regards o Picture Post, que les dedicaron multitud de páginas y de elogios, convirtiéndolas en imágenes icónicas de la Guerra Civil. Gracias a los negativos que ahora han aparecido pueden ser leídas en el orden en el que fueron tomadas. Todo ese material aporta mucha información sobre momentos cruciales del conflicto y sus protagonistas, al mismo tiempo que arroja luz sobre la manera de trabajar de los tres fotógrafos, pioneros del fotoperiodismo.


Las instantáneas de la “Maleta Mexicana” muestran manifestaciones y desfiles, bombardeos, heridos en los hospitales y cuerpos en la morgue a la espera de ser identificados. Son testimonio gráfico excepcional de la vida en el frente o en las trincheras, de los estragos de los bombardeos sobre la población civil o del drama en los campos de refugiados. Entre los negativos aparecidos se encuentran retratos hasta ahora desconocidos de personajes como Federico García Lorca, Rafael Alberti, André Malraux o Ernest Hemingway. También hay imágenes de batallas decisivas como las de Teruel, Segre y Brunete, del frente de Cataluña y de la resistencia de Madrid.


Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour sentaron las bases del fotoperiodismo moderno al apostar por una nueva manera de mirar y de trabajar, sumergidos en la acción. Para los tres amigos, que habían coincidido en París exiliados de sus propios países, España fue el bautismo de fuego. Para Gerda Taro, el principio y el final. Taro, una de las primeras mujeres fotoperiodistas de la historia, murió arrollada por un tanque en Brunete. Robert Capa continuó cubriendo un largo rosario de conflictos hasta que en 1954 encontró la muerte en Indochina, al pisar una mina. También David Seymour, que al finalizar la guerra pudo documentar el viaje a México en barco de un grupo de exiliados españoles, encontró la muerte en un campo de batalla. Fue ametrallado en Suez, el 10 de noviembre de 1956.


El museo barcelonés que ya mostró algunos de los documentos de la “Maleta Mexicana” en el marco de las exposiciones “Esto es la guerra. Robert Capa en acción” y “Gerda Taro” en 2009, presenta ahora por primera vez en España la muestra que revela el contenido de la maleta. La misma podrá verse más adelante en Bilbao y en Madrid.