Como en tantas otras ocasiones, conocí la obra de Luis Martín de Vidales (Toledo.1950) antes que al propio autor. Los pequeños bajorrelieves, metopas, y figuras que el escultor realizó para la Academia de Infantería de Toledo, y que han sido empleadas durante años como regalo protocolario, son algunos ejemplos menores de la estrecha colaboración entre este artista y el Ejército.

De padre artesano, ya de niño esculpía en troncos de acacia con las gubias que su progenitor le dejaba. A la edad de 11 años es matriculado en la Escuela de Artes y Oficios de la capital castellana, alternando las clases en la escuela con el trabajo en el taller del padre. Muy pronto le empezaron a encargar alguna escultura, realizando un paso de Semana Santa con cuatro figuras talladas en madera y policromadas con tan solo 20 años.


El recuerdo, durante esa infancia y adolescencia, del ambiente militar que se vivía en Toledo por la presencia de la Academia de Infantería, el Alcázar y la Escuela de Educación Física, llamó la atención de Martín de Vidales, quien atraído por la uniformidad militar de aquel entonces, su plasticidad y su magnífico atractivo artístico, empezó a hacer monumentos militares, repartiéndolos por toda la geografía española.

Escultor de corte clásico con influencias de artistas como Montañés, Alonso Cano o Salcillo, es un magnífico conocedor de la anatomía humana, plasmando en sus esculturas -como pocos- las emociones en el rostro humano. Como buen castellano su estilo es austero en las formas, como lo son los materiales que utiliza, siendo la madera, la piedra o la arcilla sus principales aliados.
Entre las esculturas más representativas de este artista, podemos destacar: el Alfonso VI a caballo presidiendo la entrada a la ciudad de Toledo, el monumento al soldado de remplazo en Melilla, el dedicado a los Regulares y el del homenaje a la Legión en Ceuta, el monumento a María de Portugal en Talavera de la Reina, el busto de S.M. la reina Doña Sofía del Pardo (Madrid), y el monumento a la Guardia Civil de Ceuta, entre otros.

Luis Martín de Vidales, artista cercano, amigo de sus amigos -los cuales pasan muchas horas en su taller toledano participando de su trabajo- en la actualidad dedica mucho de su tiempo y esfuerzo a la escultura religiosa. El Cristo yacente de Retuerta del Bullaque (Ciudad Real) es un magnífico ejemplo de sus últimas obras.











