viernes, 24 de junio de 2011

La Agrupación de Miniaturistas Militares de España

La Agrupación de Miniaturistas Militares de España nació en 1959 en Barcelona, siendo la primera asociación de este tipo que se creaba en nuestro país. En aquella época un grupo de entusiastas catalanes, entre los que se encontraban los mejores coleccionistas del momento, decidieron compartir conocimientos y experiencias agrupándose en torno a una entidad que muy pronto sería un referente a nivel nacional. Desde su primera sede en la Cúpula del Cine Coliseum en la Gran Vía de la ciudad condal, a la posterior y definitiva de la Rambla de Catalunya nº29, personajes como Jorge Bordás, Ramón Soler, José Almirall o José A. Martí Diamant, sentaron las bases del asociacionismo y la divulgación de esta apasionante afición en nuestro país.


Según rezaban sus estatutos, la finalidad primordial de la AMME era el “estudio de los uniformes, armamentos militares, la historia de los ejércitos y sus tradiciones, con especial dedicación en todo lo referente al Ejército español y la divulgación de tales estudios por medios gráficos o mediante actos culturales”. Desde el primer momento se decidió editar una publicación en la que volcar la experiencia, las aficiones y las investigaciones de buena parte de sus asociados; así nacía el Boletín de la Agrupación de Miniaturistas Militares de España, una revista trimestral solo para socios, en la que había información sobre fabricantes de soldados de plomo, artículos referentes al decorado y transformación de figuras, efemérides, noticias varias sobre el mundillo, contactos con coleccionistas, y lo más importante: información precisa y preciosa sobre los uniformes del ejercito español a través de la historia.


A lo largo de sus más de cien números, “el Boletín” fue desgranando interesantes y variados estudios sobre unidades y regimientos españoles, describiendo minuciosamente sus uniformes, armamento, insignias, banderas y todo tipo de detalles, para ello se incluía como material gráfico, una serie de láminas en blanco y negro dibujadas por los mejores ilustradores especializados en temática militar del país, verdaderas joyas de la publicación.


A partir de los textos y los estudios especializados que componían los artículos del “Boletín”, grandes ilustradores y dibujantes como Ricardo Sanfeliz, Francisco Cardona, Delfín Salas o Emilio Marín, daban el preciado soporte gráfico, al igual que otros dibujantes amateurs como Francisco Castellón, José Luis Picardo, Antonio Nieto o Lucio Sáez, entre otros muchos, que sin llegar a la calidad artística de los primeros, también aportaron con sus dibujos su particular impronta. Aunque el dibujante oficial del Boletín de la AMME, fue José María Bueno, de quien podemos analizar su trayectoria artística y su evolución técnica a través de las más de 2.500 ilustraciones creadas para dicha publicación.


La Agrupación de Miniaturistas Militares de España, con la aportación de sus socios, no solo contribuyó decisivamente en el desarrollo de la Uniformología en España, sino que fue pionera en la organización periódica de exposiciones de miniaturas y militaría en las que se mostraban lo más selecto de cada coleccionista. Famosas eran las citas anuales por toda la península, coincidiendo con el “día de las Fuerzas Armadas”. Así, poco a poco, se fueron creando secciones regionales de la Agrupación, destacando por su actividad las de Madrid (Darío Loraque, José Villarino), Gerona (Joaquín Plá Dalmau), Zaragoza (Carlos Royo-Villanova, Pedro Hernández Pardo) o Bilbao (José Mª Sanz D’Anglada).


La AMME se extinguió en 1999, tras cuarenta años de vida, dejando tras de si media docena de asociaciones repartidas por toda España, hoy todavía en funcionamiento. Sin embargo el impresionante fondo creado por su “Boletín” se encuentra tristemente perdido por las bibliotecas de sus ex socios, difícilmente alcanzable al estudioso, aficionado o al simple curioso que quisiera descubrir el enorme bagaje cultural que sus páginas atesoran.

Aún así, me ha parecido interesante incluir el Listado Temático de los Boletines de la Agrupación confeccionado por Manuel Ortega y Pedro Giménez, por si a alguien le sirve de ayuda, significando que en la actualidad Alfonso Cánovas, desde su blog, va colgando -de una manera bastante irregular- secciones de los mismos, atendiendo sobre todo a la parte gráfica, desgraciadamente coloreada por él mismo.



viernes, 17 de junio de 2011

Román Navarro y la escena militar

Aunque a muchos aficionados al miniaturismo militar actual nos suene este nombre, este artículo no está dedicado al estupendo modelista albaceteño, quien curiosamente coincide en nombre y apellido con el pintor del siglo XIX del que esta semana me gustaría ofrecer una breve semblanza.

Nacido en A Coruña en 1854, Román Navarro García Vinuesa muestra ya su vocación artística desde muy temprana edad. Formado inicialmente en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal, su educación plástica se consolida en la Escuela de San Fernando de Madrid, al mismo tiempo que cursa la carrera militar, de cuyo ejercicio llego a ser teniente coronel de caballería. Sin embargo, las obligaciones militares no le impiden ejercer la docencia en A Coruña, en la misma escuela en la que anteriormente se había formado, y de la que llegará a ser director.


Tras diversos reconocimientos en diferentes exposiciones regionales y nacionales, obtiene una beca de la Diputación provincial coruñesa en 1894 que le lleva a Italia, Francia y los Países Bajos, permitiéndole ampliar y consolidar su educación artística. Al año siguiente obtiene la cátedra de dibujo en la Escuela de Artes de Barcelona, que permuta con un desconocido profesor en A Coruña, José Ruiz Blasco, ignorando que se acontece un episodio universalmente trascendente que lleva al hijo de este profesor, el joven Pablo Ruiz Picasso, a trasladarse a la ciudad condal e iniciar su carrera artística.


De nuevo instalado en su ciudad natal, Román Navarro compagina la carrera militar con la docencia, en la que tiene como discípulos a numerosos jóvenes que más tarde serán eminentes pintores, tales como Alfredo Souto, Joaquin Vaamonde , Francisco Llorens, Víctor Morelli o el jovencísimo Luis Mosquera, entre otros. Con Morelli establece un muy curioso caso de paralelismo: los dos son coruñeses de cuna; ambos siguen la carrera militar, aún cuando en distintas Academias, puesto que Navarro pertenecía al Arma de Caballería, y uno y otro son vocacionalmente pintores y cultivaron con especial pasión el motivo castrense.


Si bien es cierto que los temas históricos no tuvieron gran reflejo en Galicia, en el caso de Román Navarro esta tendencia viene influenciada por su condición de militar, hecho que marcará inevitablemente su trayectoria plástica, en la que los temas bélicos protagonizan la mayor parte de sus composiciones. La pintura de Navarro no traspasó nunca los preceptos más tradicionales. Sus planteamientos plásticos destacan no tanto por su creatividad, si no por la sinceridad en sus planteamientos, que no abandonan las fórmulas realistas, y cuyas composiciones están realizadas con un dibujo notablemente sólido y un empleo riguroso de la luz y la atmósfera.


Aunque cultiva muy bien el retrato y, en la última etapa de su trayectoria abarca también la pintura de género - sin duda bajo la influencia de Sotomayor -, las composiciones que con mayor ahínco inspiran a Román Navarro son las escenas bélicas y de caballos, condicionado voluntariamente por su doble condición de militar y pintor.


Al retirarse de la profesión castrense, continúa e intensifica su labor de pintor. Hasta su muerte, a los setenta y cuatro años (1928), siguió trabajando casi sin interrupción, dejando una obra amplia y muy repartida por el mundo con una extensa colección de retratos que guardan sobre todo instituciones públicas de Madrid, La Coruña y otras ciudades de Galicia.

viernes, 10 de junio de 2011

Proyecto Ferrer-Dalmau (II)

El pasado 15 de Octubre de 2010, en una actualización en este mismo Espacio, hablabamos de la posibilidad de un nuevo proyecto miniaturístico coral, esta vez dedicado a nuestro admirado pintor de batallas, Augusto Ferrer-Dalmau.

Han pasado ocho meses desde aquella primera declaración de intenciones, y la idea, supeditada al poder ilusionante y a la participación de los miniaturistas, es hoy por hoy una realidad. El nuevo reto, y sobre todo, el poder visual que Ferrer-Dalmau ejerce sobre los aficionados al miniaturismo histórico, ha hecho que la iniciativa sea todo un éxito.


Y es que las cifras lo avalan. A fecha de hoy, ya son 42 son las obras escogidas por un total de 40 modelistas. De todos esos trabajos, 24 ya están en marcha y 9 de los cuales han sido finalizados. Las piezas que he escogido para acompañar esta actualización, son algunas pruebas de ello.


Albert y Jordi Gros, Juan Miguel Fernández, Antonio Meseguer, José Hernández, Antonio Zapatero, Jesús Gamarra, Miguel Angel Garrido, Cesar de la Peña, Daniel Serrano, Eduard Pérez, Fernando Ruiz, Luis Sanz, Francisco Javier Ruiz, Iñigo Rodriguez, Javier Aldave, Juan Piriz, José Manuel García, Manuel Iglesias, Joan Masferrer, Jorge Fernández, Manuel Picatoste, Luis Miguel García, Miguel A. Díaz Galeote, Patxi Vacas, Rafael Cebrian, Chema García, Alejandro Labourdete, Román Navarro, Rafael Torres, José Álvarez, Rafael Gil, Waldo Osés, Pepe Gallardo, Roberto Ramirez, Salvador Ortigosa, José Gabriel García Calvo, Juan Carlos Ávila, Miguel Ángel Pérez, y un servidor, es la lista de personas que, de momento, conformamos este nuevo Proyecto.


Las fechas que se barajan para la finalización de este trabajo coral, es a de mediados de 2012, momento en el que se reuniran todas las piezas para su exibición en la sala de arte Saoba de Madrid. Queda pendiente de las oportunas gestiones, la publicación de un catálogo, y de una serie de detalles que progresivamente irémos desgranando en este mismo espacio.


Espero que la iniativa sea del agrado del aficionado, confiando en la ilusión y en el trabajo de todos aquellos que de una manera u otra han decidido colaborar en este homenaje al gran artista que es Augusto Ferrer-Dalmau.


viernes, 3 de junio de 2011

Dos pintores catalanes para un Ejército

El Palacio de Capitanía de Barcelona, sede de la Inspección General del Ejército, acoge desde el día 3 al 10 de Junio en su Salón del Trono y con ocasión de la celebración del Día de las Fuerzas Armadas, la exposición de pintura Ferrer-Dalmau y el legado de Cusachs: dos pintores catalanes para un ejército.


El primero de ellos, José Cusachs (1851-1908), es bien conocido por los aficionados a esta temática dentro de la pintura, aunque sensiblemente lo es menos su carrera como oficial de artillería durante la Tercera Guerra Carlista (1872-1876). Buena parte de su obra, muy apreciada por sus ex compañeros de armas, permanece aún devotamente custodiada en numerosos establecimientos militares de nuestra geografía, entre ellos en este Palacio, que cuenta con una docena de obras del artista catalán, algunas de las cuales están presentes en esta muestra.



En cuanto a Augusto Ferrer-Dalmau (1964), puede ser considerado actualmente como el mejor pintor de batallas de nuestro país y un digno heredero de Cusachs. Pintor de hombres que una vez siguieron las banderas, de personas que nos que nos antecedieron y que ya son historia, Ferrer-Dalmau goza hoy en día de la admiración de nuestros soldados y del justo reconocimiento por parte de todos los aficionados a la historia y al Arte militar, no sólo en España, sino incluso más allá de nuestra fronteras.



No es casualidad que haya sido escogida Barcelona, ciudad que vio crecer a los dos insignes artistas, ni el Palacio de la Capitanía General, custodio de numerosa obra de Cusachs, como lugar ideal para celebrar la Muestra, ni siquiera las fechas escogidas para su exposición, pues con la Semana de las Fuerzas Armadas se pretende perseverar el acercamiento del pueblo español a sus ejércitos, el conocimiento de su realidad y, en suma, la potenciación de la Cultura de Defensa, ya que sin duda estos dos pintores catalanes son los que con mayor realismo han plasmado en sus lienzos la crónica de nuestro pasado militar reciente.


Todas estas felices coincidencias no han pasado inadvertidas para la Inspección General del Ejército, organizadora del evento, quien desde Cataluña quiere rendirles tributo con esta exposición, cuya única pena es su corta duración.
Así mismo con este motivo, se ha puesto a la venta un libro/catálogo donde se recoge la descripción de las pinturas expuestas así como un estudiado análisis de la obra de estos dos artistas. El horario de la exposición Ferrer-Dalmau y el legado de Cusachs: dos pintores catalanes para un ejército, tanto para días laborables como festivos, será de 10,30h a 14,30h, efectuándose visitas guiadas cada 15 minutos.