viernes, 27 de mayo de 2011

La fotografía en la última guerra carlista

La 3ª Guerra Carlista (1870-1875) fue el primer conflicto bélico del que se hizo un seguimiento fotográfico en nuestro país. Los primeros registros que se tienen sobre la fotografía de guerra, datan de la guerra entre México y Estados Unidos (1846-1848), donde se fotografiaron soldados y oficiales posando dentro de un estudio. Aunque es en 1855 cuando el artista y fotógrafo inglés Roger Fenton, se desplaza hasta la península de Crimea para cubrir la guerra entre Rusia y una coalición de países europeos. Documentar la guerra fue una nueva aplicación de la fotografía. Los pintores de todas las épocas habían pintado escenas románticas de la guerra, pero ésta era la primera vez que el público en general podía ver la realidad y crudeza de la guerra.


En España, es a partir de la segunda mitad de siglo XIX cuando la fotografía se empieza a introducir en las grandes poblaciones, así mismo los procesos que hasta ahora eran económicamente costosos, se empiezan a abaratar, siendo a la vez más rápidos. Se pasa del “daguerrotipo” a la “albúmina”, después al “colodión” sobre negativo de papel y más tarde al colodión sobre placa de cristal, técnica que permanecería en el mercado cerca de treinta años.


Es en esa época cuando André Adolphe Eugène Disderi introduce el formato fotográfico “carte de visite”, mediante el cual la fotografía pasa de ser un arte exclusivo de las clases más pudientes a convertirse en un sistema abierto a todas las capas sociales. El método Disderi consistía en una cámara con 4 objetivos obteniendo en una misma placa una serie de ocho retratos que luego eran recortados y pegados en cartón del tamaño de una tarjeta de visita, de ahí su nombre “carte de visite”.


Las imágenes que se han conservado de la III Guerra Carlista, son en su mayoría retratos hechos en estudio, y en muchos casos por encargo del retratado. La mayor parte de estas fotografías se encuentran en manos de coleccionistas y en otros casos son los propios familiares quienes han heredado las imágenes. Son muchos los artistas que firman este tipo de imágenes pero, entre ellos podemos destacar a José de Lejarreta de Durango, al fotógrafo ambulante bilbaíno J. de Hernandorena, a Vicente Crivé de Olot, a Juan de Parada en Burdeos o a Ferdinand Berillon en Bayona.


De las tomas realizadas en exteriores, que desgraciadamente son las menos y que en su mayoría fueron utilizadas por las revistas gráficas de la época, habría que citar las sacadas por Charles Monney Millet sobre el sitio de Bilbao y las de los donostiarras Aguirre y Otero desde el lado liberal. En el bando carlista sobresalen las de Ladislas Konarzewski sobre la partida del cura Santa Cruz, las del catalán J. Cantó de los trabucaires del general Savalls, y las tomadas de la 4ª Batería de Artillería Montada en Estella por un fotógrafo desconocido.
No se conservan apenas imágenes realizadas en cárceles y prisiones durante la guerra, así como tampoco de muertos y heridos, algo común en conflictos coetáneos como la guerra de Crimea, Secesión americana o el levantamiento de la comuna de París.


El estupendo libro “Historia de la Fotografía en la última guerra carlista” es el que me ha dado pie a esta actualización. La obra escrita por Juan A. Pardo y Juantxo Egaña (Editorial Txertoa) destaca por la excelente impresión de las fotografías, de una gran viveza a pesar de la época primitiva en que aún se encontraba la misma, siendo un libro que “entra por los ojos”, y deja en un segundo plano unos textos, que sin embargo son muy detallistas en la información y la descripción de las trágicas circunstancias que rodearon a todas esas imágenes.


En boca de los autores “no se trata de un libro neutral, y tampoco es difícil ver en él un enfoque carlista, porque siempre es más importante la investigación sobre los vencidos, que sobre los vencedores. Del campo liberal ya hay muchas imágenes, queríamos investigar sobre todo en las imágenes de los derrotados”.
Muy recomendable.

viernes, 20 de mayo de 2011

El gran Oñate

Si bien es cierto que no suelo traer a este espacio obra artística de autores extranjeros -por la especial idiosincrasia del mismo- cuando los trabajos hacen referencia a la historia de nuestro país, me parece muy interesante su promoción y conocimiento, ya que en mi opinión siempre es agradable descubrir fuera de nuestras fronteras la importancia y el aprecio que algunos artistas dan a nuestro legado histórico.


Cuando un buen amigo me habló del trabajo del escultor norteamericano John Sherrill Houser, lejos estaba de imaginar el impacto visual que iba a recibir al descubrir su obra estrella: la escultura del conquistador y explorador hispano Don Juan de Oñate. Y es que es muy difícil sustraerse a la sorpresa inicial de su imponente tamaño, algo que a posteriori deja paso a la admiración por el detalle y la fuerza que la escultura emana.


Houser, un enamorado de España y su historia, concibió esta obra como la primera de una serie de esculturas dedicadas a homenajear a aquellos hombres que exploraron y colonizaron durante el siglo XVI los territorios fronterizos entre lo que hoy es México y EEUU, siendo la ciudad texana de El Paso la candidata para hacerse con el primer trabajo del escultor.




La historia de la creación de la escultura arranca en 1997 momento en que Houser confecciona una maqueta de la escultura en tamaño reducido, miniatura que serviría de base para, trasladados a un estudio de ampliación en la ciudad de México, acometer el modelado de la colosal obra en el tamaño final. Una vez acabado el original, se llevó por piezas a un taller de fundición en Tesuque (Nuevo México), de donde salió hacia su emplazamiento final convertida en seis secciones de bronce, más una armadura interior de acero inoxidable. Con un peso total de diecisiete toneladas, la escultura se ensambló, en su mayor parte, en un hangar del aeropuerto de El Paso, completándose el resto una vez situada en la entrada de este, tras 8 días de montaje entre grúas y estructuras. El faraónico proceso finalizó en octubre de 2006.



Con más de once metros de altura, la magnífica escultura representa un caballo encabritado sobre las patas traseras, sobre el que a horcajadas monta Don Juan de Oñate. Con la mirada puesta en el horizonte, el conquistador ha sido retratado con barba, casco, espada, botas y guantes, en la mano izquierda las riendas, y en la mano derecha un curioso objeto: “la Toma”, el documento que reclama esta tierra para el Rey de España.
El efecto es imponente, en parte debido al tamaño, y en parte al exquisito detalle de la talla, considerada como la estatua de bronce más grande del mundo.


viernes, 6 de mayo de 2011

Premios Ejército 2011

Los Premios Ejército en su XLIX edición han estrenado cambios significativos, en cuanto a tiempos y fallos de los mismos, y si bien es cierto que las novedades no han afectado a los formatos y bases particulares que caracterizan cada categoría, si que podemos hacer un seguimiento por partes del desarrollo del mismo.


La obra de Iago Eireos Chinook en misión de ayuda humanitaria” ha sido la primera en incorporarse a la lista de galardonadas en la edición de 2011. Lo ha hecho en la modalidad de Pintura (categoría Gran Formato), que se falló el 25 de abril en el Palacio de Buenavista, donde se ubica el Cuartel General del Ejército.

El jurado, formado por varios expertos vinculados al mundo del arte, ha elegido como ganador este cuadro entre los 63 que se habían presentado al concurso. En cambio, decidió declarar desierta la categoría Pequeño Formato, a la que optaban otras tantas obras.


El mismo día, el jurado de Fotografía dictaminó su fallo en las dos categorías que componen esta modalidad: Serie e Individual. En la primera, fue elegido el conjunto de cuatro fotografías titulado “Historias de soldados”, obra de José Ramón Luna, mientras que en la segunda categoría, resultó premiada la obra “En acción”, de Vicente Bataller. Siendo 90 el número total de obras presentadas.


Los próximos fallos están previstos para el 22 de mayo, cuando se reunirán los jurados de Pintura (categoría Pintura Rápida) y Miniaturas Militares, en un día en el que los organizadores han programado una serie de innovadores eventos a desarrollar en el mismo Palacio.

El programa dará comienzo a las 8,30h de la mañana, momento en que empezará la inscripción de obras. En una jornada de puertas abiertas, mientras que artistas armados con pinturas y caballetes demuestran su valía ante el lienzo por los rincones del Cuartel General, miniaturistas se concentrarán para exponer sus obras, entre la feria comercial dispuesta para el momento, y el seguro “ambientillo” con que gozará el encuentro.


Hay que recordar que la preinscripción para estas últimas categorías se puede hacer desde el 5 al 19 de mayo a través de la página web del Ejército de Tierra ( www.ejercito.mde.es ).

Por último, el 23 de mayo, se fallarán las últimas categorías: Enseñanza Escolar e Investigación en Humanidades y Ciencias Sociales.