viernes, 18 de marzo de 2011

Ediciones Reales Sitios

Esculturas que recordarán a las generaciones futuras el orgullo de nuestro pasado”. Este es el lema de la colección Escultura Histórica comercializada por la empresa madrileña Ediciones Reales Sitios, quienes reproducen en bronce y con un gusto exquisito tallas españolas en el estilo decimonónico imperante a finales del siglo XIX, y que dieron lugar a importantes monumentos conmemorativos.

Dedicada en un principio, a la edición de facsímiles de bellos códices ricamente iluminados, deciden en 1998 realizar la primera escultura –una reproducción del monumento a los héroes del regimiento Alcántara obra de Mariano Benlliure- pionera de una larga serie que a partir de ese momento abanderará la firma.


Siguiendo un minucioso trabajo de investigación, los responsables de Ediciones Reales Sitios, buscan los bocetos originales que en su día crearon los artistas, los primeros modelos en barro, escayola u otro material, que posteriormente sirvieron para realizar las esculturas a gran tamaño, y confeccionar la reproducción que fundida en bronce mediante la técnica de la cera perdida, llega a las manos del coleccionista.


La belleza de la escultura, el interés por su autor, la sobriedad del material, su temática, tamaño, y su exclusividad, hacen que las esculturas sean del máximo interés para todos los amantes del arte y de nuestra historia.

Entre las obras de esta colección, se pueden encontrar reproducciones como la del anteriormente citado “Monumento a los Héroes del Regimiento Alcántara” de Benlliure, piezas como “El Almogávar” y “Los Cuatro Evangelistas” de Juan de Ávalos, la escultura de “El Cid Campeador” de José Álvarez Cubero, y otras obras de insignes genios de la escultura como Manuel Oms y Canet, Manuel Rodríguez Vázquez, Aniceto Marinas o Antonio Miranda.


La última pieza de esta colección, presentada en primicia en este espacio, es la reproducción de la escultura de “Hernán Cortés, Conquistador de Méjico”, obra realizada por el escultor Eduardo Barrón (1858-1911) y cuyo modelo original se encuentra ubicado en la bella localidad extremeña de Medellín. Con una altura de 38 centímetros, la escultura nos muestra a un Cortés con aire majestuoso enarbolando en una mano el Pendón de Castilla y en la otra el cetro de mando, teniendo bajo sus pies trozos de altares e ídolos aztecas.


Los precios de las esculturas van desde los 600 euros hasta los 6.000, siendo realizadas, las más económicas, con una capa de bronce sobre fundición en frió de cobre, y las demás en bronce macizo, ambas tratadas a mano con pátinas a base de grafito y calcita y terminaciones pulidas. Las tiradas están limitadas a 100 ejemplares.


Por último reseñar que Ediciones Reales Sitios ha llegado a un acuerdo con nuestro querido y admirado Augusto Ferrer-Dalmau para comercializar obra pictórica de pequeño formato a través de la propia empresa (como el precioso ejemplo de abajo), proyectando, para un futuro próximo, alguna escultura basada en sus cuadros.



viernes, 11 de marzo de 2011

Moreno Carbonero, el academicista.

José Moreno Carbonero (Málaga, 28 de marzo de 1858 - Madrid, 1942), fue otro niño prodigio de la pintura, ingresando con tan solamente diez años en la Escuela de Bellas Artes de Málaga, donde fue discípulo de Bernardo Ferrándiz.


Desde muy joven se dedica a viajar por el mundo absorbiendo las enseñanzas y vivencias que ineludiblemente condicionaran su obra. Así en 1873 se desplaza a Marruecos junto al propio Ferrándiz, donde comienza a realizar cuadros de temática africana a la manera de Mariano Fortuny. Dos años más tarde se establece en Paris gracias a una beca de la Diputación de Málaga, allí ingresa en el taller de Jean-León Gérôme, pintor francés academicista y del que Moreno Carbonero captará su amor por la pintura histórica. Son los años en que el magisterio de Raimundo de Madrazo le orienta hacia uno de los temas que será fuente constante en su trayectoria: el Quijote.


En 1881 obtuvo medalla de oro en la Exposición Nacional con la obra 'El príncipe Carlos de Viana'. El pintor acababa de cumplir los 25 años, y gracias a esa obra consigue una pensión de mérito para estudiar en Roma, ciudad que le decanta de forma definitiva por el realismo académico que venía practicando hasta entonces.


Regresa a España en 1886 con el prestigio de ser reconocido como uno de los grandes pintores académicos de la época, gracias a su excelente técnica y al realismo de sus obras. El artista hace gala de un firme dibujo, un sensacional trabajo de documentación, una extraordinaria precisión en los detalles y un excelente verismo para resolver los personajes, destacando sin duda la paleta clara y la sensación atmosférica de sus cuadros.

Famosa es la anécdota donde para crear la escena de la obra “Entrada de Roger de Flor en Constantinopla” (1888), captada al aire libre, no dudó en poner el lienzo en la plaza de toros de Málaga y hacer desfilar a sus amigos como modelos.


En 1892 es nombrado catedrático de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, y en 1898 académico de la misma. Sus incursiones en la pintura de género le convierten en un solicitado retratista de la alta sociedad del momento, siendo el favorito de la realeza y la aristocracia, y consiguiendo vender sus cuadros de historia a precios astronómicos para la época. Sus obras más relevantes son, además de la anteriormente mencionada, “El príncipe de Viana” (1881), “Encuentro de Sancho con el Rucio” (1878), “La conversión del duque de Gandía” (1884), y “La rendición de Granada” (1882). Gran parte de su pintura se puede contemplar en el Museo de Bellas Artes de Málaga, donde se conservan más de treinta cuadros suyos.


José Moreno Carbonero fue, junto con Pablo Picasso, uno de los mejores pintores que ha tenido Málaga. Su obra se anticipó al hiperrealismo. Es -el pretérito no existe en artistas que nos dejaron el legado de su obra- un pintor de pincelada segura y valiente, y un excelente retratista. Dedicado, ya en el siglo XX, casi por entero a la docencia, tuvo por alumnos a futuros grandes artistas, algunos de los cuales pasado un tiempo serían grandes maestros de la pintura como Juan Gris o Salvador Dalí.