

arte militar


Desde esta misma semana se puede encontrar en el margen derecho del diseño de este blog, una vieja aspiración que tenía por realizar. Se trata de “La Pinacoteca” o lo que es lo mismo, una colección de álbumes con más de 800 pinturas, esculturas, grabados e ilustraciones de temática histórica y militar española.

Ordenados por épocas, estas recopilaciones recogen las obras de innumerables artistas que han dedicado, en algún momento de su vida artística, un espacio para retratar, enaltecer o simplemente describir con imágenes la historia de nuestro país.
Para ello he utilizado un criterio basado en el volumen de trabajos dedicados a los distintos periodos históricos, ya que una mayor especificación hubiese provocado un sinfín de pequeños álbumes, algo de lo que he intentado huir.
Aún así me he permitido hacer dos excepciones al orden arriba expuesto: el álbum dedicado a Josep Cusachs y el que contiene la obra de Augusto Ferrer-Dalmau, al que tengo que agradecer su disposición a compartir la totalidad de sus trabajos. El motivo por el cual he creado un espacio propio para cada uno de estos grandes artistas, no es otro que la enorme cantidad de obras que ambos atesoran, mereciendo, a mi entender, un álbum donde agrupar toda su pintura.

Por supuesto, “La Pinacoteca” no contiene toda la obra de esta temática que existe, por lo que este es un espacio vivo en el que poco a poco ir agrupando imágenes que vaya descubriendo, fotografiando o escaneando, y en el que agradecería contar con la ayuda de todo aquel aficionado que quiera echarme una mano.

Completan esta nueva sección un álbum dedicado a la “escultura urbana”, en el que todavía queda mucho por incluir, y el llamado de “las tropas carlistas del norte” que por su cantidad de grabados he preferido separar.
Por último, me gustaría reseñar que en la mayor parte de las imágenes figura tanto el nombre de su autor como el título de la obra, pidiendo disculpas por anticipado si en alguna he podido cometer algún error.
Julio González-Pola y García nació en Oviedo en 1865 en el seno de una familia de militares. Inició su carrera artística en la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo, para posteriormente continuar su formación en la Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid donde sería discípulo del maestro Juan Samsó y Lengluy.

Fiel al sistema de méritos de la época, acude por primera vez a una exposición nacional de Bellas Artes en 1890, aportando una escultura con el título de “Retrato”. Insiste en la edición de 1892 con dos cabezas de niño y con la obra “Bromazo”. Vuelve a la de 1895 con un “Bajorrelieve en barro”, y en la de 1897, en la que presenta cinco obras. Con “Relieve decorativo en plata”, obtiene el primer galardón nacional: una medalla de tercera clase. Cuatro años más tarde se presenta con “Ensueños” y gana una segunda medalla. En 1904 lleva un hermoso bajorrelieve en mármol y tamaño natural con el título de “Ecce-Homo”, y en la nacional de 1908 culmina el mayor de sus éxitos: con el grupo titulado “Patria” alcanza una primera medalla.


Este triunfo influye de manera decisiva en la obra de González-Pola, que a partir de ahí tiende a la exaltación de las virtudes patrióticas. El heroísmo, la abnegación, el valor, son simbolizados por él de forma constante. Así es que en 1924, en el concurso internacional de proyectos, se le encargó el monumento que en Santa Fe de Bogotá conmemora “la batalla de Ayacucho”, siendo de él también, entre otros, el monumento a los “Repatriados” en el cementerio de Vigo, el de “la batalla de Ponte Sampaio” en Pontevedra, el del “Comandante Benítez” en Málaga, el de los “Héroes de Santiago de Cuba y Cavite” en Cartagena, o el homenaje a los “Héroes del Caney” cerca de Atocha en Madrid.

Julio González-Pola, que acabó trabajando para el estado atendiendo a los encargos del rey Alfonso XIII, desempeñó varios cargos culturales, como la vicepresidencia del Círculo de Bellas Artes de Madrid o la secretaría de la Sociedad de Pintores y Escultores.


Falleció en Madrid en 1929, dedicando buena parte de sus valiosas dotes creativas a recordar en bronce y en piedra las más importantes páginas de la historia militar de España, desde la Guerra de la Independencia hasta la de África, sin olvidar de manera muy especial los aciagos momentos vividos por nuestra bandera y por las tropas que heroicamente la defendieron en los lejanos mares y tierras de Cuba y Filipinas.