viernes, 29 de octubre de 2010

El Museo del Carlismo de Estella

A finales del mes de agosto pasado, estando de viaje por el norte de España, visité, acompañado por mi hija y unos amigos, la población Navarra de Estella y el Museo del Carlismo que en ella se alberga.

Estella -otrora capital del carlismo navarro- es una ciudad monumental nacida al calor del Camino de Santiago. De marcado carácter Románico, sus estrechas calles atesoran palacios, casas señoriales blasonadas, iglesias, conventos, puentes y hermosos edificios. Todo este singular legado, su barrio judío, y la animada actividad comercial que la población disfruta, le han valido el sobrenombre de “la Toledo del norte”.


Enclavado en el barrio monumental de San Pedro de la Rúa, se encuentra el recientemente inaugurado Museo del Carlismo, ocupando un edificio del siglo XVII conocido como el palacio del Gobernador. El museo quedó abierto al público la pasada Semana Santa después de diez años de haberse iniciado la remodelación del palacio, y tras una inversión de 5,5 millones de euros subvencionados por el Gobierno Foral.


En las tres plantas que componen el inmueble se exhiben el patrimonio documental y el legado histórico/artístico del Partido Carlista -desaparecido en el año 2000- cedido en depósito indefinido al Gobierno de Navarra. Junto a estas piezas, el museo muestra otros bienes culturales adquiridos o cedidos por instituciones y particulares.

Completan el museo una planta dedicada a exposiciones temporales, una exposición gráfica sobre la historia y rehabilitación del palacio, y un edificio anexo destinado a oficinas y archivo, motor de la actividad investigadora que se ha previsto.


Carga de Lácar. Enrique Estevan y Vicente. Óleo sobre lienzo. 1886. Museo del Carlismo. Gobierno de Navarra. Estella


Una vez en el interior, y tras el paso por taquilla (la entrada cuesta 2 euros), el acceso a las salas se realiza a través de un elegante patio de dos pisos con triple arquerías sobre columnas clásicas. Ya dentro del espacio expositivo, la ordenada visita cronológica por los paneles que incorporan los hechos históricos más relevantes de la España del XIX, aderezada por el sinfín de objetos (banderas, uniformes, condecoraciones, armas, cuadros, fotografías….) que la enmarcan, se tornan en un verdadero placer para cualquier aficionado a la historia contemporánea de nuestro país.

Todo ello expuesto en salas diseñadas para una inmejorable visión de objetos y textos, donde cabe agradecer la ausencia de politización de los contenidos.


Batalla de la Primera Guerra Carlista. Francisco de Paula van Halen. Óleo sobre lienzo. 1841. Museo del Carlismo. Gobierno de Navarra. Estella

El Museo Carlista posee una cuidada muestra de pintura dedicada al carlismo y su periodo histórico, así en estos momentos, entre las obras en poder del museo, las cedidas por el Prado, y las que conforman la exposición temporal “Una historia por descubrir”, se hayan colgadas de sus paredes obras de Goya, Vicente López, Cusachs, Enrique Estevan, Elias Salaverria, Gustavo de Maeztu, Cecilio Pla, Muñoz-Sala, Francisco de Paula Van Halen, Carlos Vázquez, Morelli y José Benlliure. Todo un lujo.


Boceto de la batalla de Treviño de Víctor Morelli. Museo del Carlismo. Gobierno de Navarra. Estella

Trinchera carlista. José Cusachs y Cusachs. Museo Carlista. Gobierno de Navarra. Estella


Os adjunto un enlace con un completo recopilatorio de fotos, tanto del Museo como del edificio que lo alberga, además de la interesante historia sobre el Palacio del Gobernador de Estella.

Me gustaría agradecer a su directora Dña. Olaia Nagore el trato recibido y la remisión que me hizo de fotografías digitales para esta actualización. Así mismo comentar que tanto en Navarra como en el País Vasco existen otros dos museos de temática carlista, en los que, por desgracia, los contenidos están bastante politizados.

Sus direcciones son:

http://www.zumalakarregimuseoa.net/

http://www.pueblos-espana.org/navarra/navarra/tabar/Museo+de+Tabar/


viernes, 15 de octubre de 2010

¿Proyecto Ferrer-Dalmau?

La constante fuente de inspiración que a los miniaturistas militares nos aporta el excepcional pintor catalán, ha provocado, en algunos círculos, la idea de plantear un nuevo proyecto coral sobre la obra de este artista.

Y es que, aunque no de una manera oficial, e incluso sin ser conscientes de ello, ya son varios modelistas españoles los que han empezado a realizar composiciones basadas en lienzos del pintor, quizás el germen de un futuro trabajo conjunto.



El principal problema que conlleva recrear en miniatura la obra de Augusto Ferrer-Dalmau, es la falta de personajes individuales sueltos, algo que en proyectos anteriores como el de Cusachs o el más reciente de Álvarez Cueto no pasaba. La complejidad de sus escenas o el reto de las figuras a caballo, es un trabajo a lo que, por desgracia, no todos los miniaturistas están acostumbrados a realizar.

No obstante, y como antes he mencionado, valerosos artistas de las masillas y de los pinceles ya han logrado vencer ese miedo escénico y han acometido la obra de Ferrer-Dalmau con el resultado que en esta actualización os presento.


Así, el veterano Jesús Gamarra ha dado por terminada la escena “el final de la batalla”, y ya prepara una sección de otro de sus cuadros. El navarro Waldo Osés que ya había modelado “lancero a la carga” -figura que pintó Roberto Ramírez- ahora ha llevado a miniatura la obra “donde muere mi caballo”, escena que pintará José Gallardo. Otro modelista que se ha apuntado a la moda Ferrer-Dalmau es Antonio Zapatero quien ha recreado el lienzo “el final” para que Miguel Ángel Garrido lo pinte, y ya prepara alguna otra cosa. También el murciano Antonio Meseger esta confeccionando una pequeña parte de la obra “Capitán Fernández Bermúdez de Castro”, de la que seguro pronto veremos más adelantos.


Otros miniaturistas como Miguel Ángel Pérez, Juan Carlos Ávila, el colectivo “Los alegres turlurones” o el que suscribe, entre otros, también están preparando su particular visión del trabajo de este prolífico artista, en un intento de hacer “fondo” para, si la idea cuaja y hay un buen número de obras, quizás realizar una futura exposición. Si en un tiempo prudencial, se consigue suficiente “cuorum” como para oficializar este embrión de proyecto, en este mismo espacio propondremos la manera de llevarlo a cabo.



Desde aquí me gustaría animar a otros miniaturistas a plantearse el bonito reto de llevar un “Ferrer-Dalmau” al terreno tridimensional, sin duda una buena excusa para plantearse nuevas metas y ejercicios técnicos un poco más elaborados que una simple figura, algo de lo que seguro quedaremos orgullosos.