El próximo domingo es 2 de Mayo y se me ha ocurrido recordar, y acercar a este espacio, no ya el repaso de los hechos históricos en si, sino lo que otros recordaron de ellos, es decir la obra de aquellos artistas que tiempo después de aquel día, han dejado su impronta a través del arte, convirtiendo los pasajes de aquella fatídica jornada en momentos épicos imborrables en la memoria.
El maestro aragonés, Francisco de Goya, seis años después del levantamiento popular, pintó “La carga de los mamelucos en la Puerta del Sol”, de acuerdo a los relatos que oyó sobre lo acontecido aquel día, ya que él no asistió a una escena similar. Con esta obra y la aún más conocida de “Los fusilamientos del 3 de mayo” –pintados ambos el mismo año- quiso rendir homenaje a la resistencia española al francés.
En 1862, Manuel Castellano pintó “la Muerte de Velarde” y “la defensa del Parque de Monteleón”, posiblemente sus dos obras más conocidas. En la primera recrea la muerte del capitán Velarde basada en las estampas coetáneas de los hechos. Mientras que en la segunda logra transmitir con su acertada composición, toda la fuerza y vigor de los acontecimientos sucedidos en el cuartel de Monteleón el 2 de Mayo, siendo posiblemente el mejor cuadro pintado hasta ahora sobre aquel episodio.Ambas obras, plenas de estética romántica y neoclásica, destacan por la lograda sensación de tumulto en el combate y del humo de las deflagraciones, aunque sin embargo no están exentas de notables inexactitudes históricas.
En 1884 un joven artista valenciano llamado Joaquín Sorolla, alcanzó el reconocimiento de la crítica al conseguir la Medalla de Segunda Clase en la Exposición Nacional gracias a su obra “Defensa del Parque de Artillería de Monteleón”, obra melodramática y oscura hecha expresamente para dicha exposición.Actualmente esta pintura se encuentra en el Museo-Biblioteca Víctor Balaguer en la localidad barcelonesa de Vilanova i la Geltrú.
Eugenio Álvarez Dumont, del que junto con su hermano ya hemos hablado aquí, realizó la obra “la muerte de Manuela Malasaña” en 1887, plasmando en él la fiereza con la que el chispero Juan Manuel Malasaña combatió a los franceses el 2 de mayo de 1808 después de que su hija Manuela, de quince años, resultara muerta a manos de soldados franceses.Curiosamente esta escena ha sido la más representada por modelistas y miniaturistas, contabilizándose hasta tres versiones distintas: la de Jesús Gamarra (en la foto), la de Antonio Zapatero para la Asociación “Dos de Mayo” y la de José Hidalgo para “Miniaturas Beneito”.
Otros pintores y grabadores como José Marcelo Contreras Muñoz, Vicente Palmaroli o Tomás López Eguídanos, también dedicaron trabajos a aquel terrible día. Gracias a ellos -entre otros historiadores, artistas y literatos- los sucesos de Madrid del 2 de Mayo de 1808 son conocidos y reconocidos por todos los españoles.





















