viernes, 26 de febrero de 2010

Fortuny, cronista de la guerra de África

La transformación del gusto que se experimentó en la pintura española durante la segunda mitad del siglo XIX estuvo marcada por la figura de Mariano Fortuny (Reus 1838- Roma 1874). La proyección de su obra fue asombrosa, cosechando un inesperado éxito, tanto en España como en París o Roma. Por desgracia, su temprana muerte no le facilitó el ocupar un puesto destacado entre los grandes maestros de nuestra pintura, que le corresponde sin ninguna duda.



En 1860 la Diputación de Barcelona propuso a un joven Fortuny, acompañar a los voluntarios catalanes del general Prim a la campaña de España en Marruecos (1859-1860 ), para tomar apuntes de los principales episodios de la “romántica” guerra de África y posteriormente poderlos conmemorar con su pintura. Fortuny acepto el encargo y viajó como reportero gráfico a Marruecos, donde recogió numerosas escenas costumbristas, que marcaron posteriormente su estilo, caracterizado por el preciosismo y la luminosidad.


Aunque acompañó al contingente bélico para poder glorificar sus heroicidades, plasmando en los lienzos escenas como: “La batalla de Tetuán” (Museo de Arte Moderno, Barcelona), “La carga de los húsares de la Princesa en la batalla de los Castillejos”, “La batalla de Wad-Ras” (Museo del Prado), o numerosos dibujos y bocetos de nuestros soldados; acabó fascinado por la luminosidad del país y el exotismo de la vida de sus habitantes, interesándole más que las acciones de armas, el estudio de los tipos y costumbres de los nativos árabes, ocupando a partir de entonces un lugar destacado en su obra. Buenos ejemplos de esta etapa en la vida artística de Fortuny son las obras “Marroquíes” (Museo del Prado) y “La Odalisca” (Museo de Arte Moderno de Barcelona).



La guerra iba a cambiar la visión que del mundo islámico tenían nuestros pintores -algo que ya había pasado en Europa de la mano de artistas como Ingres, Louis Francois Cassas o Delacroix- pues a partir de ella, Marruecos llamó su atención por su cultura casi desconocida, por sus cualidades lumínicas, por sus paisajes y prototipos de personajes.

Sobre su presencia en la pintura peninsular, se podrían señalar dos etapas: la primera la constituye la pintura de la guerra de 1859-60, mientras que la segunda se refiere a la posguerra, es decir, al último tercio del siglo XIX y primera década del XX. Ambas se caracterizan por su naturaleza romántico-orientalista, siendo Josep Tapiró (1836-1913), Ramón Tusquest (1837-1904) y Mariano Bertuchi (1884-1955), junto con Mariano Fortuny sus máximos exponentes.

viernes, 19 de febrero de 2010

La rendición de Breda en plomo (II)

En el mes de Septiembre pasado os conté que en un viaje a Alemania había comprado una preciosa serie de figuras planas de plomo, algo muy tradicional en ese país, representando la “Rendición de Breda” de Velazquez. En aquella actualización, además de hablar un poco acerca de la obra del maestro sevillano de la pintura, hacía referencia al trabajo de algunos modelistas para con la escena en plomo.


Pues bien, como prometí en aquel momento, me gustaría enseñaros mis avances en la pintura de las figuras que componen el cuadro de “Las Lanzas”, y que no superan los 30mm de tamaño. Si bien, antes tengo que aclarar que realicé copias de varias figuras para que al final el número de personajes de mi escena se parezca al del lienzo original. Para ello utilicé silicona dental y las piezas en plomo que quise copiar. Una vez seca, procedí al desmoldado y a rellenar los huecos con masilla de modelar.


He empezado a pintar las figuras por la parte derecha del cuadro, ahorrándome el trabajo de pintar enteramente las que van al fondo del mismo, ya que solo se les va a ver la cabeza y poco más.
El medio que estoy empleando para su decoración es mayoritariamente acrílico, aunque para las partes metálicas utilizo óleo, por ofrecer, a mi parecer, una mayor credibilidad.

Si os interesa y tenéis un poco de paciencia, os iré mostrando los avances a media que los vaya habiendo, ya que voy intercalando la pintura de la escena con otros trabajos, para no saturarme demasiado.



viernes, 5 de febrero de 2010

Mercado de Arte

Aunque escaso y minoritario, existe en nuestro país un mercado de arte especializado en temas militares e históricos. A los trabajos únicos de artistas profesionales o semiprofesionales, accesibles a través de Salas de Arte, marchantes o subastas, hay que sumar el esfuerzo que hacen pequeñas empresas por acercar manifestaciones artísticas a un mayor número de aficionados a unos precios sustancialmente inferiores.
Los grabados, esculturas de piezas numeradas, los bocetos, las miniaturas militares o las láminas serigrafiadas, son ejemplos de otros tipos de soportes artísticos exclusivos, accesible a toda clase de bolsillos.
Aquí os dejo -aunque solo sea por curiosidad- algunas pistas de lo que yo conozco.


Ediciones Reales Sitios” es una de estas empresas dedicada tanto a la edición de facsímiles de códices exquisitamente iluminados, como a la reproducción de esculturas monumentales de finales del XIX español. En bronce y con una tirada limitada, numerada y certificada, dispone de una pequeña colección histórica en la que destacan fieles copias de artistas como Mariano Benlliure, Aniceto Marinas y Juan de Ávalos entre otros.


Historical Outline” es una nueva empresa que, en principio, gestiona parte de la obra de Augusto Ferrer-Dalmau, comercializando, no solo óleos originales del artista, sino también sus bocetos, láminas exclusivas de sus pinturas numeradas y firmadas por el autor, libros de su obra, etc.…. Todo un pequeño merchandising al alcance de todos los bolsillos.
El escultor Sergio Blanco combina la realización de sus bronces, bien como pieza única, o como una serie limitada a un pequeño número de piezas. De esta última manera el precio de la escultura baja considerablemente, lo que acerca el producto a un mayor número de público, sin perder exclusividad. En ambos casos, al terminar el vaciado, el molde original se destruye.
El mayor problema de este artista es encontrar sus trabajos, ya que no se publicita demasiado. Por desgracia, hay que ceñirse a tener la suerte de enterarse de alguna de sus escasas exposiciones, para poder interesarse por alguna de sus piezas.

Por último mencionar las replicas que viene realizando José Gabaldón de las esculturas que Luis Sánchez López realizó para el Museo del Ejército. Este escultor se especializó en figuras militares de tratamiento rugoso y casi expresionista, siendo el retrato de SM. Don Juan Carlos I, fechado en 1984, su obra culmen.
La colección de reproducciones de las esculturas del Museo, están fabricadas en resina de poliéster con un baño en bronce, y sus tiradas están limitadas a unas treinta unidades por molde, siendo sus precios muy asequibles.
José A. Gabaldón Velasco. C/ Felipe Moratilla, 14. 28008 Madrid. Tfno.915 411 492