
En 1860 la Diputación de Barcelona propuso a un joven Fortuny, acompañar a los voluntarios catalanes del general Prim a la campaña de España en Marruecos (1859-1860 ), para tomar apuntes de los principales episodios de la “romántica” guerra de África y posteriormente poderlos conmemorar con su pintura. Fortuny acepto el encargo y viajó como reportero gráfico a Marruecos, donde recogió numerosas escenas costumbristas, que marcaron posteriormente su estilo, caracterizado por el preciosismo y la luminosidad.
Aunque acompañó al contingente bélico para poder glorificar sus heroicidades, plasmando en los lienzos escenas como: “La batalla de Tetuán” (Museo de Arte Moderno, Barcelona), “La carga de los húsares de la Princesa en la batalla de los Castillejos”, “La batalla de Wad-Ras” (Museo del Prado), o numerosos dibujos y bocetos de nuestros soldados; acabó fascinado por la luminosidad del país y el exotismo de la vida de sus habitantes, interesándole más que las acciones de armas, el estudio de los tipos y costumbres de los nativos árabes, ocupando a partir de entonces un lugar destacado en su obra. Buenos ejemplos de esta etapa en la vida artística de Fortuny son las obras “Marroquíes” (Museo del Prado) y “La Odalisca” (Museo de Arte Moderno de Barcelona).


La guerra iba a cambiar la visión que del mundo islámico tenían nuestros pintores -algo que ya había pasado en Europa de la mano de artistas como Ingres, Louis Francois Cassas o Delacroix- pues a partir de ella, Marruecos llamó su atención por su cultura casi desconocida, por sus cualidades lumínicas, por sus paisajes y prototipos de personajes.
Sobre su presencia en la pintura peninsular, se podrían señalar dos etapas: la primera la constituye la pintura de la guerra de 1859-60, mientras que la segunda se refiere a la posguerra, es decir, al último tercio del siglo XIX y primera década del XX. Ambas se caracterizan por su naturaleza romántico-orientalista, siendo Josep Tapiró (1836-1913), Ramón Tusquest (1837-1904) y Mariano Bertuchi (1884-1955), junto con Mariano Fortuny sus máximos exponentes.









