viernes, 29 de enero de 2010

Ángel García Pinto, ilustrador militar

Grato ha sido descubrir que uno de los mejores ilustradores de tema histórico militar que tenemos en nuestro país, ha abierto una página dedicada a mostrar sus interesantes trabajos.

Ángel García Pinto (Madrid.1968), lleva años dedicándose profesionalmente a la ilustración, especializándose en lo que es su pasión: la historia.
Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, pronto empezó a trabajar haciendo dibujos para varias agencias de publicidad, y para diarios como ABC o el económico Cinco Días, algo que hoy en día sigue alternando con su actividad como ilustrador de textos. Editoriales como “Andrea-Press”, “Docecalles” o “TextoEditores”, y revistas como “Madrid Histórico” o “Ancient Warfare” publican periódicamente sus trabajos, aunque es la editorial “Almena” y su colección de “Guerreros y batallas”, la que lo encumbra, junto con el malogrado Dionisio Álvarez Cueto, como uno de los mejores artistas de la ilustración militar en España.


Las características de su dibujo, con trazos limpios, línea clara y figuras humanas de formas redondeadas, conforman su personal estilo pictórico, dotando a cada personaje de un sinfín de detalles en donde nada queda sin contrastar previamente.
Pocos saben que Ángel ha tenido el modelismo como hobby -hoy en día aparcado por falta de tiempo- , y que conoce y ha colaborado con el personal de Euromodelismo/Acción Press, y con la tristemente desaparecida revista Eurofiguras.


Para ver más cosas de este artista y estar al día de sus últimos trabajos, no dejéis de visitar su página.
http://angelgpinto.blogspot.com/

viernes, 22 de enero de 2010

De mujeres y heroínas en el Arte (II)

Los dos sitios que Zaragoza sufrió en la Guerra de la Independencia fueron testigos del heroísmo de muchas mujeres que ante el avance del ejército francés no dudaron en pelear como cualquier hombre y defender palmo a palmo su tierra y sus hogares.

Defensa del reducto del Pilar de Federico Jimenez Nicanor
Nombres propios como la condesa de Bureta, Casta Álvarez, Manuela Sancho o Agustina Zaragoza, han pasado a la historia como algunas de las heroínas del pueblo, convertidas a posteriori en símbolos de la resistencia española contra los invasores napoleónicos, y de paso en motivo artístico para no pocos pintores y escultores.

Combate de las zaragozanas contra dragones franceses de Juan Gálvez

De todas estas valientes mujeres, Agustina Zaragoza Doménech, más conocida como Agustina de Aragón, ha sido la más representada por el arte, personalizando en su imagen el eterno y clásico motivo de la lucha del pueblo contra aquellos que lo quieren subyugar.

Agustina Zaragoza de Juan Gálvez

Artistas como Francisco de Goya, Juan Gálvez, Lucio Rivas o Mariano Benlliure, han dejado para la posteridad versiones clásicas de la heroína, e incluso hoy en día distintos, y más modernos, soportes artísticos como el cine, la ilustración o el cómic, revisan periódicamente la historia de Agustina de Aragón. Por enésima vez, queda demostrado que el arte -junto con la literatura- es la verdadera memoria histórica de un pueblo.

Escultura de Agustina de Aragón en el Cuartel General del Ejército en Madrid

La defensa de Zaragoza de José Manuel García y Antonio Dafonte

El antiguo Museo del Ejército de Madrid poseía una sala específica dedicada a las mujeres que en la historia supieron distinguirse por su valor, llamada “Sala de las Heroínas”. En ella se albergaba los retratos María Pita, de la carlista Francisca Guarch, de Agustina Zaragoza y Manuela Sancho, de la Dama de Arinteros, de la “monja alférez” Catalina de Erauso, de Manuela Malasaña y otras valientes damas. Confiemos que en el nuevo emplazamiento del Museo en Toledo, esta “sala” pueda tener un hueco donde poder seguir admirándolas.

viernes, 15 de enero de 2010

Carlos Sáenz de Tejada, y el peso del compromiso político

Con esta actualización me gustaría reivindicar la obra, injustamente olvidada en nuestros días, del pintor y dibujante español Carlos Sáenz de Tejada.

Nacido en Tánger en 1897, realizó sus estudios en Orán, donde su padre era cónsul. En 1916 ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, siendo sus profesores, maestros de la talla de Mezquita, Sorolla y Sotomayor.
Pronto mostró una especial preferencia por la ilustración, que practicó colaborando en periódicos y revistas madrileños, como La Esfera, Nuevo Mundo o La Libertad. En 1925 participó en la Exposición de Artistas Ibéricos celebrada en el parque del Retiro, y en 1926 marchó becado a París, donde residió hasta 1935. Allí consolidó su prestigio en el campo de la ilustración trabajando como figurinista de moda en publicaciones como Vogue, L'Ilustration y Fémina, además de realizar escenografías para diversas compañías de ballet.

Sáenz de Tejada de nuevo en España se instala en Laguardia (Álava), localidad con la que tenía vínculos familiares. Al estallar la Guerra Civil en 1936 se integra como voluntario en el bando nacional, convirtiéndose en «ilustrador oficioso» de la contienda -lo que tristemente hoy en día pasa factura a su obra-. Colabora en la revista falangista «Vértice» de San Sebastián (1937-1943) e ilustra la Historia de la Cruzada de J. Arrarás, para Ediciones Españolas.

Cuando finaliza la guerra, continúa colaborando en las revistas "ABC" y "Blanco y Negro”, y en 1944 ingresó como profesor en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, labor docente que compaginó con nuevos trabajos de ilustración y con la creación de escenografías para teatro. Realiza las ilustraciones de libros como “Don Juan Tenorio” de Zorrilla, “el Bosque Animado” de Fernández Flórez o “los Intereses Creados” de Benavente. También se dedicó a la pintura mural, en obras que presentaban un vigoroso realismo en la línea de Zuloaga, entre las que cabe destacar las que decoran el Valle de los Caídos, y las del edificio del Instituto de Investigaciones Agrónomas de la Ciudad Universitaria de Madrid.
Murió en la citada capital en 1958.


Los expertos han calificado su personal estilo como de Expresionismo Figurativo o de realismo crítico, si bien es cierto que su obra evolucionó de un barroquismo costumbrista con añoranzas “imperiales” y épicas, hacia un regionalismo vasco más sosegado.

Las ilustraciones que he elegido para acompañar la vida y obra de este artista, tienen la solemnidad y el escorzo heroico de esa primera época, por ser estas las concernientes a lo histórico, militar o bélico, pero recomiendo vivamente al lector interesado, le eche un vistazo a otras facetas de su obra, como la de esta recopilación.
http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?t=9973

viernes, 8 de enero de 2010

Lancero de Navarra terminado

El 15 de Mayo pasado, al poco de abrir esta segunda época de “Espacio Cusachs”, actualizaba el blog con una miniatura modelada por Waldo Osés basada en un cuadro de Ferrer-Dalmau representando la carga de un lancero carlista –una auténtica constante en la obra de este pintor-.

Pues bien, el trabajo de pintura, que ha correspondido a cargo del miniaturista madrileño Roberto Ramírez, quedó terminado a primeros del mes de Diciembre, presentándose en sociedad en el V Concurso “Tierras del Cid” de Burgos (12 y 13 de Diciembre 2009) con una muy buena acogida por parte del público asistente. Para rematar aquella actualización de la que os he hablado al principio, os dejo a continuación unas fotografías finales del lancero de Navarra, gentileza del buen hacer tras la cámara de Francisco Javier Ruiz.



Como comentario a la obra, decir que Roberto ha destacado con la pintura el momento de tensión en la cara del lancero, reproduciendo con maestría los distintos materiales en su vestimenta (telas, cueros, metales….). Quizás lo más flojo, a mi parecer, es la pintura del caballo, donde no acaba de concretar con realismo el pelo del animal. Algo, que según el mismo me comentó, ha sido debido a su inexperiencia en la decoración de equinos.

Se abre con esta primera adaptación de la obra de Ferrer-Dalmau, lo que seguro va a ser una frecuente referencia para los miniaturistas a partir de ahora.

viernes, 1 de enero de 2010

Un paseo por el Prado

Hace un par de semanas, con motivo de un rápido viaje a Madrid, pude robar un poco de tiempo al trabajo y pagar una antigua deuda que tenía con el Museo del Prado: la visita de su famosa ampliación.


La rendición de Bailén de Casado de Alisal

Inaugurada en 2007, la ampliación no solo contempló nuevos espacios expositivos, sino que constituyó un plan de reorganización de las colecciones como nunca antes se había podido hacer. Las primeras consecuencias fueron el considerable aumento de obras a exponer y la enorme mejora del itinerario de visita.



Coracero francés de José Madrazo

Dado que no disponía de mucho tiempo, fui directamente a ver las "Colecciones del siglo XIX", doce salas reordenadas en 2009 y en donde se dan cita los grandes maestros de ese siglo que tanto me gusta.


De entre todas ellas me detuve especialmente en la sala 75, dedicada a los pintores del primer tercio de siglo y en especial a Goya, y en las salas 61, 61A y 61B, dedicadas a la pintura histórica. En ellas pude admirar los trabajos de Madrazo, Gisbert, Moreno Carbonero, Casado de Alisal, etc..., una delicia para los amantes del género.




Fusilamiento de Torrijos de Antonio Gisbert



Recomiendo a todo aquel aficionado al arte que no haya visitado este nuevo aspecto de la primera Pinacoteca del país, que no lo demore y vaya cuanto antes. El mero paseo por sus renovadas estancias es un soplo de aire fresco para los sentidos. La luz, la amplitud, el color de las paredes, los muebles, las esculturas franqueando los cuadros, la decoración en definitiva, invita al visitante a perderse en silencio por entre los pasajes históricos, retratos decimonónicos y lugares en brumas que se asoman por entre los marcos dorados.


Muerte de Viriato de José Madrazo