viernes, 27 de noviembre de 2009

De mujeres y heroínas en el Arte (I)


Las chicas son guerreras. Así lo cantaba un conocido grupo español de rock en los 80 -con toda la razón del mundo- y así me lo ha recordado el libro “Mujeres en el campo de batalla” de Alicia de los Reyes y Victoria Santos.
Con el subtítulo de “Grandes heroínas de la historia de España” estas dos escritoras nos proponen un viaje por la historia de nuestro país a través de las apasionantes vidas de un grupo de mujeres que lucharon, en primera línea de combate, por la libertad y el honor de los suyos y el de su patria.

Pese a la importancia de sus gestas, muchas de estas valerosas damas con frecuencia han quedado relegadas exclusivamente a las crónicas militares. Este libro pasa lista y dignifica a un buen número de ellas. Otras con más suerte, gracias a alguna mano amiga y la inestimable ayuda del arte, han pasado a figurar como nombres de calles o plazas, monumentos públicos o retratos en museos. De esta manera, es fácil que nos vengan a la memoria personajes como Agustina de Aragón, la dama de Arintero, la Monja Alférez, Marina la Maliche, Casta Álvarez o María Pacheco; mujeres que con frecuencia han sido recurso artístico para representar la épica o la heroica en pasajes de nuestra historia.

Me gustaría traer a este espacio el recuerdo, aunque sea en varias entregas, de cómo ha tratado el arte a alguna de estas heroínas, viendo en cada caso los diversos enfoques que diferentes artistas les han querido dar.

María Pita de Arturo Fernández Cersa

Este es el caso de María Fernández de la Cámara y Pita, más conocida como María Pita, esposa de un capitán en la defensa de la ciudad de La Coruña durante el asedio inglés de 1589, quien viendo a su marido caído a sus pies, dio muerte y arrebato a un oficial enemigo la bandera que portaba en el momento en que aquellos sobrepasaban la muralla de la ciudad. Este hecho provocó la reacción de los defensores y la duda y el desconcierto en el inglés, que fue rechazado.

La iconografía, alegórica o no, de María Pita ha sido frecuentemente tratada por las Artes, existiendo una buena cantidad de pinturas, grabados, frisos, esculturas, y hasta un monumento en la plaza de su mismo nombre.

Monumento a María Pita de José Castiñeira. La Coruña

María Pita de Isaac Díaz Pardo

Litografía "Combate de María Pita" de F. Ferrer y Ros

Miniatura "La defensa de La Coruña" de Antonio Zapatero y Luis Esteban

Si el viajero que visite La Coruña tiene tiempo, no deje pasar la oportunidad de perderse por la llamada “Ciudad Vieja”, escenario de la lucha contra el inglés. Allí encontrará la Casa Museo de María Pita, lugar de visita obligada para conocer la historia de nuestra heroína y por ende de la ciudad.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Los Carteles en la Guerra Civil Española

La Guerra Civil española sirvió de inspiración a toda una generación de artistas e intelectuales. Por desgracia, la actividad artística que se produce en España entre 1936 y 1939 atiende a exigencias extraculturales, ya que sus raíces estan en lo social y en la propia la guerra.

Debido a la extrema politización de la cultura, nos encontramos con un arte de tendencia, donde cualquier planteamiento fuera de lo político era rechazado. Así, el arte se dispuso a informar y a formar, tomando partido. Podemos decir, de modo general, que el arte durante el conflicto fue un arte de propaganda. Estas nuevas exigencias trajeron numerosos cambios formales, el surrealismo y los últimos restos del cubismo desaparecieron, dando paso al realismo y a la sencillez expresiva como estilo dominante.

Los organismos políticos estimularon la publicación de carteles y hojas ilustradas de propaganda, boletines, etc., que exaltaban el espíritu y el sentido de la lucha. Las publicaciones que más destacan en la zona nacional son Vértice y Jerarquía, ilustrando sus números Teodoro y Álvaro Delgado, José Caballero y Carlos Sainz de Tejada. En la zona republicana se publica Hora de España y Mono Azul.

Las exigencias propagandísticas y de formación política de las masas exigen cuadros, grabados, esculturas y productos artísticos monumentales, siendo el cartel la manifestación más completa y ajustada para ese fin.
El cartelismo se desarrollo mucho más del lado Gubernamental, alcanzando gran diversidad de estilos y planteamientos revolucionarios.

Grandes y reconocidos artistas de la época, como Rafael de Penagos, Parrilla o Josep Bardaso se dedicaron al diseño de carteles, sin embargo de entre todos ellos destaca Josep Renau, ya que fue el primero en plantearse la función social de su producción e influido por el cartelismo soviético posrevolucionario, utilizó la técnica del fotomontaje. En general los carteles del bando republicano están muy mediatizados por la personalidad de su autor, los cuales ponían toda la pasión y la fuerza que estaban viviendo en esos momentos, siendo el dibujo simple y poco terminado, como a brochazos, y la gran fuerza expresiva el común denominador de todos ellos.

El Archivo General de la Guerra Civil Española conserva una de las mejores colecciones de carteles de la guerra civil existentes en el mundo. Especialmente rica y completa respecto a los producidos por la República, ha sido ampliada posteriormente con la incorporación de otros carteles significativos editados en su día por el bando nacional. Dichos carteles ya se dieron a conocer a través de la publicación en formato CD-ROM realizada por el Ministerio de Cultura en dos volúmenes (el 1º de ellos en el año 2002 y el 2º en 2005). En la actualidad la colección consta de 2.280 carteles que pueden ser consultados a través de esta base de datos http://pares.mcu.es/cartelesGC/AdminControlServlet?COP=6

viernes, 13 de noviembre de 2009

La Escultura de Aniceto Marinas

La monumentalidad decimonónica en España esta plagada de nombre propios a los que hoy en día la memoria colectiva ha postergado en el olvido. Sin embargo lo importante, o lo que es lo mismo: la inmortalidad de su obra, siempre perdurará.


Aniceto Marinas nace en Segovia en 1866. De familia humilde logra en 1884 una pensión de la Diputación de Segovia para iniciar sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, donde tiene como profesores a los insignes escultores catalanes Juan Samsó y Jerónimo Suñol.En 1888 es pensionado nuevamente para proseguir sus estudios en la Academia en Roma, donde permanece hasta 1893.
De regreso en España ingresa en la Real Academia de San Fernando, y obtiene la cátedra en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid.



La obra monumental de Marinas puede contemplarse en muchas provincias españolas, como Madrid, Cádiz, León, Orense, Burgos y por su puesto en su Segovia natal.
Entre sus más famosas esculturas de carácter histórico militar se encuentran el monumento a los Héroes del Dos de Mayo (1891) en los jardines del general Fanjul de Madrid, el monumento a Legazpi (1897) en Zumárraga (Guipuzcoa), a Guzmán el Bueno(1898) en León, a Eloy Gonzalo (1902) en la plaza de Cascorro en Madrid, y los de Daoiz y Velarde (1910) y Juan Bravo (1921) en Segovia.
Aniceto Marinas fallece en Madrid en 1953.


Otro escultor, aunque esta vez de miniaturas, llamado Fernando Martín Beneito (al que los aficionados conocíamos bien), años más tarde realizaría varios trabajos en homenaje a Marinas, por el que sentía gran admiración. En su escena de los Comuneros, es fácil distinguir al Juan Bravo del escultor segoviano, entre Padilla y Maldonado. También modeló al héroe de Cascorro, tal y como se ve a la entrada del Rastro madrileño.

Para ahondar en la vida y obra de Aniceto Marinas
http://www.nortecastilla.es/20080316/segovia/escultor-millan-20080316.html

http://esculturaurbana.iespana.es/paginas/mar.htm

viernes, 6 de noviembre de 2009

Entrevista a Ferrer Dalmau

Aprovechando que dispongo de nuevos trabajos no vistos del admirado pintor catalán, he pensado en incluir en esta actualización, la entrevista que el artista concedió al diario La Razón el pasado mes de Junio con motivo de la publicación del libro “Estampas de la Caballería Española”.
Sin duda el texto servirá para conocer un poco más a Augusto Ferrer Dalmau.


-Acaba de publicar «Estampas de la Caballería Española», escrito por Luis Miguel Francisco, donde reúne algunos de sus cuadros de temática militar. ¿Por qué caballos y soldados del siglo XIX en un cuadro para el público de hoy?
-Quería darle un giro de 180 grados a mi producción y por eso pensé en la pintura militar. Había hecho algunos cuadros con temas carlistas y la cosa había funcionado muy bien. Era también una manera de romper con la pintura fotográfica centrándome en la reconstrucción de asuntos del pasado, algo que me ha apasionado desde siempre.

-Rompe con la fotografía, pero sus cuadros son como una imagen del pasado.
-Sí, es como fotografiar el pasado, porque tengo que hacer un estudio muy exhaustivo de la época. Es abrir una ventana a acontecimientos que no son recientes.
-No debe ser nada fácil vender esta pintura.
-Es complicado, porque solamente interesa a los aficionados a la historia, a lo militar o a lo ecuestre. En Madrid funciona muy bien, mientras que en Barcelona nada. En Cataluña yo no tengo nada que hacer. Pinto para el público español. La gran mayoría de los trabajos que vendo son por encargo de coleccionistas.

-Sin embargo, hay algunos precedentes a lo que usted hace, aunque antiguos.
-Sí. Mi principal influencia es la escuela francesa, especialmente dos nombres: Edouard Detaille y Meissonier. En España me gusta mucho un pintor catalán que se llama Josep Cusachs.
-Todos los nombres que cita son artistas del siglo XIX con una idea muy concreta de lo que es y representa la pintura.
-Sí, es una estética romántica, pese a que la imagen que tenemos del siglo XIX está muy alejada de la realidad. También es un periodo histórico que resulta muy bonito estéticamente.

-¿No le interesan otros periodos históricos para que protagonicen alguno de sus óleos?
-Precisamente ahora trabajo en una pintura sobre el desastre de Anual. Es todo un reto ya que hay que investigarlo todo, incluso acerca de un acontecimiento en el que abundan las alegorías.
-¿Se siente un «rara avis» por sus cuadros? Da la sensación de que navega contracorriente.
-En esa historia no entro. Nadie toca lo que yo hago y eso también es una ventaja para mí. De todas maneras, también hay mucha afición por este tipo de cuadros en Estados Unidos, incluso en Reino Unido. Hay mucha gente con ganas de tener una pintura de temática militar. Aplico a estas obras todos mis conocimientos, también los que incluía cuando me dedicaba al paisajismo.


-Pero es un camino que no es nada actual.
-Es que para lo actual ya hay fotografías. Por eso huyo de todo aquello que se pueda retratar con una cámara. En la actualidad se hacen montajes fotográficos que son mejores que los cuadros de Antonio López.
-¿Qué es lo que le motiva en el momento de decidir qué será lo próximo a pintar?
-Lo que más me motiva es plasmar la historia de España como nación. Tal vez de esta manera me haya cerrado puertas.

La Razón, 8 de Junio de 2009, por Víctor Fernández